Comenzando a sentir los cambios
A la semana tuve mi primera ecografìa, estaba de dos meses mas o menos, lloré (& no fué por miedo) Era tan hermoso, recuerdo cuando sentí sus latidos... los escuché, no podía creerlo, era tan pequeñito de apenas 2 centímetros... apenas tenía manitos!! Suspiré, no sabía como serían las cosas pero yo sacaría adelante mi embarazo fuera como fuera...
Los primeros meses fueron lejos lo más dificil del embarazo, aún no me crecía la barriga, pero los cambios los notaba en mi cuerpo, los dolores de espalda, el cansancio, mis caderas enanchadas, nauseas matutinas, SUEÑO por sobre todo... Aparte de tener que estar llendo todas las tardes al colegio, comer sano, cuidarme de no hacer cosas peligrosas, era todo un tema y yo aún siendo demasiado inexperta... Todo, absolutamente todo lo veía como un peligro para mi & mi bebé, sabía que las madres adolescentes tenían más posibilidades de tener pérdidas y embarazos prematuros, asi que era una constante preocupación... Por lo que tuve que contarselo a mis compañeras... La mayoría me apoyo, algunas miraron con cara de espanto, pero con el tiempo se iría viendo como reaccionaban con el bebé que venía en camino.
Pasados los meses, el 26 de mayo, temprano en la mañana, recibí una noticia absolutamente desgarradora e inesperada... Eran cerca de las 10 de la mañana, cuando una amiga, Tánia me llamo llorando... "La Michiko murió" me dijo. Aún era toda la información demasiado confusa, no lo asimilaba no lo creía, Michiko, había sido la primera y practicamente única amiga que había tenido en mi curso anterior, ella era demasiado especial, yo siempre creí que no estaba hecha para este mundo... Con los dias se aclaró la situación, ella se suicidó en la linea del tren. Le dejo una carta a sus padres, que nunca pudimos leer, y todos iban con girasoles... Muchos, muchos girasoles. No pude ir a su funeral, pero yo, estuve presente. Recuerdo esos dias, el sol, el calor, el altar improvisado en frente del liceo... Fue triste, demasiado triste.
El 2010 venía cargado de cosas, cosas que yo no imaginaba, algunas hermosas, otras no tanto, pero ante todo debía seguir.

Recuerdo cuando te di la noticia, tan natural, como siempre, con tu sonrisa y tus intenciones total y absolutamente desconocidas e impredecibles.


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